La memoria gastronómica de un pueblo es conectar y reconectar nuestros muertos, nuestras lágrimas es regresar a casa, como si nunca hubiésemos salido de ella. Me sitúo en contra de la voz que habla para el norte global. Nos han quitado la autonomía de nuestras formas de expresión eliminando las técnicas ancestrales de cocina y reemplazando sus técnicas sobre las nuestras. Esas mañas europeas borran nuestras raíces, son una imitación mal lograda. Esto es desde Esmeraldas para Esmeraldas.