May Sumak es un festival de cine kichwa realizado desde la diáspora kichwa que habita en Nueva York . Inkarri Kowi, parte del equipo organizador, escribe sobre las aristas conceptuales con las que se ha programado estas películas.

La muestra de cine kichwa/quechua, May Sumak, nace en un territorio extraño. El norte del Abya-Yala, por distintas razones, se ha convertido en un contenedor de culturas del mundo. Y entre ellas, la nuestra de raíces andinas. Existe una diversidad de temas y varias maneras para agrupar los documentales cortos, largos y trabajos de ficción, que forman parte de nuestra selección. Pero hay tres hilos conductores que quisiéramos compartir: la pregunta por nuestra identidad en la migración; la lengua como herramienta para nuestra mirada; y la mirada sobre nuestro territorio.

La muestra es un ejercicio que pretende permitir intercambio entre quienes viven los andes en el norte, quienes regresan al sur y quienes permanecemos en el lugar de origen, y como resultado un dialogo entre cultura, territorios y sujetos en movimiento. Retratamos este movimiento a través de los tres hilos que se dividen en una programación exhibida durante tres días.

El primer día es Away Pacha, que sucede el 14 de junio, en esta sección podemos encontrar, entre muchos otros, un trabajo que nos muestra el primer hilo temático. Bridge master´s daughter, es un trabajo de crítica al multiculturalismo. Es nuestro único documental largo, y nos narra la desmitificación de la imagen construida sobre los kichwas/quechwa, en tanto producto turístico y folclórico. En la película se narra la historia del maestro y encargado de reproducir cada año, la construcción del puente de Q´eswachaqa, siguiendo (en teoría) la técnica inka. Este acto y el puente en si mismo, son considerados patrimonio cultural del Perú. Es un gran acontecimiento, publicitado mediante ruedas de prensa y al cual acuden un buen numero de turistas. La Hija del maestro del puente, nos muestra la realidad de este maestro: empobrecido, alcohólico, con violencia intrafamiliar y de genero. En paralelo nos narra la vida de su hija, que ante las circunstancias de su familia decide escapar de su hogar, para refugiarse donde su novio, y termina por enfocar otra realidad del “maestro”. Hacia el final de documental, el personaje es llevado a Washington D.C. para que reproduzca la reconstrucción del puente en un festival.  Es ahí donde se muestras la máxima expresión del multiculturalismo, es ahí donde se explota, se vende y se muestra una realidad folclórica de los pueblos y se esconde otra. El documental nos muestra sin miedo una realidad común en las comunidades indígenas de los andes.

El segundo día, 15 de junio, es Sinchi Sapi, nuestro segundo hilo temático. Este día se basa en un enfoque en el lenguaje (ritualizado) que nos interpela debido al estado de nuestra identidad. El lenguaje sin duda alguna, en un momento de la historia humana, era sagrado, por ser un vehículo para la comunicación con las deidades. Este grupo películas exploran la celebración ritualista que se mantiene fuera del territorio de origen, sea en Estados Unidos o en Venezuela o cualquier otro país, y aborda un espacio-tiempo del re-encuentro de los sujetos con su cultura, tradiciones y costumbres que se han movido junto a ellos. Está sección también nos habla sobre la tensión y los cuestionamientos  que nos hacemos ante la desaparición del kichwa/quechua y las acciones que podemos realizar. Por ejemplo, la película Tarinakusun: quechua in Seattle, donde su narradora nos muestra su propia lucha para mantener el runa shimi, en el norte global. Y los retos personales e institucionales que debemos enfrentar si no queremos que desaparezca. Lenguaje y ritual no están separados, y en esta muestra, se tejen al audiovisual para mostramos nuestra realidad en distintos territorios.

El tercer día, 16 de junio, Ñawi Warmi es una selección de trabajos realizados por o sobre mujeres, donde nos preguntamos cuales son las imágenes construidas sobre nosotras y que es lo que hace falta por desmitificar, así como mostrar nuestro aporte a la cultura andina. Son trabajos que reúnen un conjunto de técnicas y estilos, que pretenden interpelarnos sobre la mirada de la mujer.

La muestra es, en suma, una trenza, como la de los kichwas, que nos invita a recorrer el movimiento de nuestra cultura, desde los andes a los diferentes territorios que se ha desplegado, tropezándonos con los nudos de la identidad, la desmitificación de nuestra imagen, y los miedos y retos que nos presenta la globalización, así como la alegría de nuestros rituales en donde nos encontremos.

 

 

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