“Cada fotografía fija es un momento privilegiado convertido en un objeto delgado que se puede guardar y volver a mirar”.

S.S. (1977)

 

“Las fotografías, que en sí mismas no explican nada, son inagotables invitaciones a la deducción, la especulación y la fantasía”.

 S.S. (1977)

 Cuando visité Tulcán, hace algún tiempo atrás, fui al Puente Internacional Rumichaca. En ese momento sentí la frontera, y me pregunto, ¿cómo es posible definir algo que no existe de forma objetiva? “Frontera” será entonces, por esta ambigüedad, el concepto de estudio que, para navegar, parto de las representaciones que toma en la poesía de Alejandra Pizarnik, Roberto Juarroz y Nicanor Parra.

Habitamos un mundo en donde los objetos, para ser reconocidos como signos sensibles, parten de su referencia objetiva. En este proyecto parto por asumir que “frontera” es una expresión sin referencia objetiva. De acuerdo con la filosofía del lenguaje, las expresiones sin referencia objetiva como “frontera”, cuando son mencionadas de forma oral, escrita o incluso cuando son pensadas, adquieren un sentido por medio de representaciones subjetivas. Como sostiene Husserl, fundador de la fenomenología, las expresiones sin referencia objetiva, son aquellas que tienen una significación, que apunta hacia un sentido que se adquiere a través de las representaciones internas. Frege, padre de la lógica matemática y filosofía analítica, sostiene que: “La representación es subjetiva: la representación de uno no es la del otro. Por ello se dan múltiples diferencias en las representaciones asociadas al mismo sentido”.

En este proyecto parto de poesía, para construir las fotografías, por la capacidad que tiene la palabra de abrirse a sus múltiples representaciones, así como las expresiones sin referencia objetiva. Octavio Paz, en su texto El arco y la lira, explica: “La creación poética se inicia como violencia sobre el lenguaje. El primer acto de esta operación consiste en el desarraigo de las palabras. El poeta las arranca de sus conexiones y menesteres habituales: separados del mundo informe del habla, los vocablos se vuelven únicos, como si acabasen de nacer”. Es este desarraigo de la palabra, del que habla Paz, del que me apropié al momento de construir las fotografías; seleccioné objetos por sus cualidades físicas, alterando su función, partí de imágenes concretas o de emociones evocadas en cada poema y a través de la luz, las sombras y el encuadre, creé imágenes con las que busco volver al desconcierto de habitar un lugar que no existe de forma objetiva y de pensar en la frontera como una expresión sin referencia objetiva. De cada poema construí dos fotografías, dos lecturas, dos representaciones de un sentido, el de “frontera”. 

Encontré en la fotografía un espacio para dar forma a esta “frontera” y también para cuestionarme por la existencia de la que habla Barthes en su texto La cámara lúcida: “Sea lo que sea lo que ella ofrezca a la vista y sea cual sea la manera empleada, una foto es siempre invisible: no es a ella a quien vemos”. Mi interés en hacer esta serie fotográfica fue el de recrear la “frontera” a través de sombras. Evocar a través de lo que está dentro y fuera del encuadre al sentido subjetivo de la frontera que adquiere por su cualidad de ser una expresión sin referencia objetiva y así, por medio de sombras fragmentadas,  determinar visualmente uno de sus múltiples sentidos.

~

El hombre imaginario

Nicanor Parra

El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario.

~

En esta noche en este mundo 

Alejandra Pizarnik

en esta noche en este mundo
las palabras del sueño de la infancia de la muerta
nunca es eso lo que uno quiere decir
la lengua natal castra
la lengua es un órgano de conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es el órgano de la re-creación
del re-conocimiento
pero no el de la re-surrección
de algo a modo de negación
de mi horizonte de maldoror con su perro
y nada es promesa
entre lo decible
que equivale a mentir
(todo lo que se puede decir es mentira)
el resto es silencio
sólo que el silencio no existe

no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?
en esta noche en este mundo
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve

¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?
ninguna palabra es visible


~

Quinta Poesía Vertical #2

Roberto Juarroz

Llega un día
en que la mano percibe los límites de la página
y siente que las sombras de las letras que escribe
saltan del papel.

Detrás de esas sombras,
pasa entonces a escribir en los cuerpos repartidos por
[el mundo,
en un brazo extendido,
en una copa vacía,
en los restos de algo.

Pero llega otro día
en que la mano siente que todo cuerpo devora
furtiva y precozmente
el oscuro alimento de los signos.

Ha llegado para ella el momento
de escribir en el aire,
de conformarse casi con su gesto.
Pero el aire también es insaciable
y sus límites son oblicuamente estrechos.

La mano emprende entonces su último cambio:
pasa humildemente
a escribir sobre ella misma.

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