Nota editorial: Este texto nace después del trabajo de creación de personaje de una de las actrices de la obra. Mara Gabriela sintetiza, a manera de sinopsis, su perspectiva de Mujeres sin piedad.

Es el día más caluroso del año, hay dos ventanas pero ninguna se abre y el único ventilador no funciona. En el escenario se presentan ocho mujeres de diferentes edades y clases sociales encerradas en la sala de un juzgado. Cada una entra al espacio después de haber escuchado al juez dar las instrucciones finales, recordándoles que tienen una gran responsabilidad sobre sus hombros. Saben que cumplen un rol particular en una sociedad llena de prejuicios. Tienen un secreto muy grave que no están dispuestas a contar.

El juicio comenzó hace tres días, las mujeres oyeron a los testigos y examinaron las pruebas a detalle. Deben dar un veredicto sobre el destino de un muchacho de 18 años. Él está acusado de asesinar a su padre con una navaja. El veredicto debe ser unánime, esa es la condición. Una sentencia en contra significa la ejecución en la silla eléctrica. Tienen un tiempo limitado para dictaminar la sentencia o declararse un jurado incompetente.

Las mujeres se encuentran de manera casual, sus interacciones son ordinarias. La situación se vuelve incómoda y se revelan las fuerzas en pugna. La obra transcurre en un lugar hermético, que transforma a sus ocupantes. Se entablan relaciones que se van intensificando hasta volverse íntimas, extrañas, casi claustrofóbicas.

En el momento de la votación todas lo creen culpable excepto una. Ella plantea una duda razonable sobre el caso. Se va develando la personalidad de cada personaje y su percepción de la justicia. Ninguna de ellas conoce la identidad de la otra ni su historia. En el proceso reflejan sus temores más profundos y su juicio sobre el valor de la vida. Los personajes dudan de sí mismos y de todo en lo que creen. Salen a la luz sus verdaderas intenciones a la hora de dictaminar sentencia.

Esta obra es una adaptación del texto original 12 angry men (1954)  del dramaturgo estadounidense Reginald Rose. Su guión fue llevado al cine el año de 1957 por el director norteamericano Sidney Lumet y cuenta con la actuación de 12 hombres. En este caso, la obra es interpretada por mujeres y se proyecta una sensibilidad y un estilo diferente en el acercamiento original del texto. El trabajo de personaje indaga desde la mirada femenina. La obra se mantiene a lo largo de los años con un tema que resulta actual y acertado, plantea un dilema ético sobre el asesinato, la discriminación y los prejuicios sociales.

 


Esta obra es el trabajo de graduación de la promoción 2018 del Laboratorio Malayerba,  ha sido un proceso de tres años de aprendizaje. Se estrenó el jueves 22 de marzo y estará presentándose hasta el domingo 15 de abril del presente año en la casa Malayerba. 

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