Tinder, la aplicación que facilita saber si le gustas a un extraño o conocido. ¿Qué actitudes consiguen un encuentro exitoso? ¿Cómo aprovechar al máximo todas las posibilidades de Tinder? ¿Cómo manejar las ansiedades de tus encuentros casuales?

Aquí mis 10 tips:

1.  Escoge un día en que te sientas particularmente miserable por no tener pareja, por ejemplo un domingo de San Valentín. Despiértate chuchaqui, sola, hambrienta, y sin ganas de cocinar. Carga la cafetera. Mientras esperas tu café, abre el periódico y estréllate contra el horror: un sinfín de cupidos en cada esquina de las páginas, testimonios de encuentros con la media naranja, historias de superación en pareja, guías para encontrar a tu príncipe azul, corazones solitarios, corazones rojos, todo rojo.


2.   Agradece que el olor a café te saca del trance. Te sirves una taza y haces lo que toda mujer sensata y soltera debe hacer en un día así: evitar contacto con el mundo exterior, refugiarte en un playlist de charlas TED, y pedir dos tarrinas de chaulafán del chifa más cercano. Después de dos horas, y al final de la segunda tarrina, estarás lista para descargar Tinder.

3.   Para tener un perfil hay que escoger una foto. Intenta ser tú misma, te aconsejo escoger una foto donde muestres alguno de tus talentos especiales. Esas acrobacias en lyra, telas o pole que haces dos veces por semana funcionan perfectamente. Haz un montaje de una cara de gato encima de tu rostro, porque definitivamente lo más auténtico que puedes hacer es tapar tu cara con la de un animal. ¡Y ya está!  Configura tus preferencias empezando por establecer un rango de edad para los perfiles que quieres ver. Empieza en 22 – 30 años ¿por qué no?, pero termina subiendo a 26-36 al darte cuenta que por tu salud mental te conviene evitar a los muy jovencitos. El radio de distancia puedes establecerlo teniendo en mente que lo ideal es encontrar a alguien que quede a máximo 15 minutos de casa, no olvides que después de todo estás en la cama con dos tarrinas de chaulafán vacías. Moverse demasiado lejos nunca fue una opción.

4.   En la pantalla principal aparecerán perfiles seleccionados por un algoritmo que toma en cuenta la edad, el género, la distancia, y los intereses y amigos de Facebook. Pregúntate si las demás personas también tienen más de 100 intereses seleccionados o si también tienen hasta a su profesor de Lógica y ética del colegio entre sus amigos. Ha llegado el momento de dar rienda suelta al pulgar. Tinder funciona así: desliza los perfiles de Tinder que sí te interesan a la derecha, y hacia la izquierda los que no. Permite que tu lado más frívolo se tome tu cuerpo, reserva la derecha para los pocos privilegiados que hayan logrado cautivarte con la curaduría de su galería de fotos.

5.   Encuentra una persona que conozcas de hace algún tiempo y con quien hayas mantenido un trato amistoso. Deslízalo a la derecha para ver qué pasa. Seguramente este será tu primer match, así que es momento de escribir un mensaje. Preocúpate al recordarte tal cual eres: tu temperamento complicado, tu costumbre de decir lo primero que te viene a la cabeza, tu risa estrepitosa y todas las malas palabras que te salen por cada oración. Ahora nota cómo tu comportamiento con Pedrito, tu match, es distinto.

6.   Si ves que la cosa se pone incómoda fuerza el coqueteo. Pregúntate: ¿Cómo cuativarlo? Recuerda todas las revistas Cosmopolitan de tu mamá con artículos como: “Cómo mantener interesado a tu hombre”, “15 formas de coquetear sutilmente” y “Enséñale de qué estás hecha: 12 trucos que harán que regrese por más”. Entra en una dinámica que no sientes real y que nunca te ha funcionado. Justifícate pensando que es muy tarde, que ya están haciendo planes para salir.

 

7.   Manda a la derecha a todas las amigas que encuentres en Tinder para enfatizar que no te tomas en serio a este tipo de aplicaciones, pero igual entra a un extraño protocolo tindereano con Pedrito.

8.   En los días que no puedas cumplir con sus planes de cita siente que le estás fallando a Pedrito. Que le estás quedando mal. Que le debes algo. Que definitivamente si ya te metiste a hacer match, no vas a andar tirando la toalla. Peor con Pedrito que te conoce hace tanto, ¿Cómo vas a hacerle eso por quinta vez consecutiva? ¿Cómo vas a seguir usando al gato enfermo de excusa? ¿Para qué lo mandaste a la derecha si no eres capaz de concretar?

9.   Salgan al fin en una cita. No dejes de sonreír mientras caminas directo a una situación que, en un rato, se te revelará como una de las más incómodas de tu vida. No olvides que vas a cumplir un tipo de acuerdo tácito que tú buscaste convenir. Quédate sumergida en ese pensamiento y permanece silenciosa la mayor parte del tiempo. Eso sí, ríete de todos sus chistes. Recuerda que no sólo te ves bonita en este momento, sino que también dices cosas ingeniosas. Escuchas la música que pone Pedrito. Escuchas lo que dice. Le haces preguntas interesantes. Pero tú no dejas de mirarte desde afuera. No dejas de juzgarte. Te haces bullying, piensas en si te sientes bien o mal de estar ahí. Te paseas por todos los niveles de autocensura. Te quedas en tu cita hasta las últimas consecuencias y le cumples a Pedrito con sexo incómodo. Incómodo para ti, claro está, que nunca pensaste en ver a Pedrito desnudo y que si te hubiese escrito por Whatsapp seguro no lo hubieses visto desnudo nunca. Reza un Padrenuestro. Después del encuentro se te hará fácil dejar de responderle a Pedrito, obviamente primero tienes que agotar las excusas porque ni pienses en decirle lo que de verdad pasa por tu cabeza, no seas intensa. Finalmente, considera un tiempo prudente antes de cancelarle la compatibilidad en Tinder e intenta no encontrarlo nunca más (¡buena suerte con eso en Guayaquil!).


10.   Mi último consejo: descarga Tinder y siéntete aturdida de esta nueva libertad. Cuestiona si está bien que te vean ahí. Si está bien que quieras algo casual. Juzga tu exceso de apertura de mente. Ahora juzga tu falta de apertura de mente. Olvídate de qué estás juzgando y siéntete culpable de todas formas. Aprovecha la culpa y recuerda tu rol: eres una señorita guapa que no puede buscar sexo, tienes que esperar a que le pase. No te vuelvas a despegar del papel en el que tú eres cortejada tradicionalmente porque si algo aprendimos leyendo Cosmopolitan, es que una mujer de verdad se hace desear y después espera una propuesta.

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