Nota editorial:

Malvenido FMI es una muestra colectiva, curada por Cecilia Medina, de afiches políticos en homenaje al medio siglo de la mítica acción Malvenido Rockefeller. Hace 50 años, la SAAP (Asociación Argentina de Artistas Plásticos) convocó a más de 60 artistas a una exposición para manifestarse en contra de la visita de Rockefeller, la exhibición tuvo lugar el 30 de junio y fue cerrada al día siguiente por la dictadura de Onganía.
Ahora, compartimos el ensayo que cuenta la historia de la muestra colectiva hace 50 años, el clima político de la época, y la importancia de seguir pensando el rol político de los artistas en la actualidad.

Recodo.sx ha decidido publicar este ensayo porque muestra una historia de resistencias frente a los intentos de EEUU de controlar territorios latinoamericanos.  Consideramos que es importante encontrar aliadxs, encontrar maneras creativas de resistir, y seguir denunciando las atrocidades que han cometido gobiernos en América Latina, y que se están cometiendo ahora en Ecuador.
Mira los afiches de la exposición Malvenido FMI en Recodo.sx Malvenido FMI / Afiches

¡Viva el Paro Nacional!

¡Viva el levantamiento indígena!

¡Fuera FMI!

 

Jorge de la Vega

En agosto de 1940, el gobierno de Estados Unidos creó una agencia a través de la cual aspiraba a concentrar todo lo vinculado a las relaciones con Latinoamérica a la que llamó Office of Inter-American Affairs OIAA. La dirección estuvo a cargo de Nelson A. Rockefeller, quien junto a su amigo George Gallup (gurú de las encuestas) desarrolló un proyecto para el conocimiento de la opinión pública. Gallup puso como condición que su vinculación no fuese de público conocimiento y Rockefeller lo aceptó. Pocos meses después, Rockefeller establecería la American Social Surveys INC. ASS – una empresa privada sin fines de lucro- con Gallup a cargo de la presidencia.

En octubre del mismo año, con la creación de Export Information Bureau, dependiente del Departamento de Estado Americano, se organizaron los primeros viajes de quienes cumplirían un rol fundamental de contacto con los residentes de cada país. Comenzaron por Brasil y Argentina en febrero de 1941. Casi simultáneamente, se establecería en Buenos Aires la agencia de publicidad J. Walter Thompson, la que tendría a su cargo las encuestas sobre medios, formalizando de ese modo el trabajo del representante americano [1] realizado el año anterior. Al mes siguiente ya publicitaban a página completa en los principales diarios de cada país latinoamericano, especialmente en aquellos que consideraban en potencial conflicto con los Estados Unidos. El plan era claro: todos y cada uno de ellos debían depender económicamente de la Secretaría de Estado Americana. Esto no fue consultado con los Embajadores. Con el argumento de ser “una desafortunada idea”, el plan quedó oficialmente cancelado.

El objetivo de contar con un Departamento de Investigaciones para el estudio de la conducta en los países de Latinoamérica era desarrollar estudios sobre opinión, gustos y hábitos de los habitantes. De este modo consta en los registros del Departamento de Estado Americano la autorización expresa para la investigación en Brasil, bajo la nomenclatura Cantril/May 29,1941/NACP/229/1/138/18.

Gisela Cramer y Ursula Prutsch han investigado acerca del funcionamiento de la Office of Inter-American Affairs en un período que abarca desde 1940 hasta 1946 inclusive. Basándose en los documentos de Estado, afirman que la mayor parte del trabajo consistía en la preparación de informes para ser utilizados por distintos departamentos del gobierno atento a la diversidad y amplitud de información analizada (commodities, sistemas de comunicación, encuestas de opinión pública, etc.). Se trata del primer antecedente oficial de lo que luego se conocería como “estudio de la comunicación”: a través de la utilización de los resultados obtenidos de estas encuestas de opinión pública los miembros del gobierno estadounidense formaron las estrategias de propaganda para concretar objetivos específicos [2] en la región.

Entre esa primera incursión de Rockefeller en la gestión de gobierno y la que aquí nos interesa, pasaron varios presidentes en Estados Unidos: Roosevelt (1933-1945), Truman (1945-1953), Eisenhower (1953-1961), Kennedy (1961-1963) y Johnson (1963-1969). Fue con la asunción de Richard Nixon que Rockefeller pudo retomar su proyecto sobre Latinoamérica con el plan que venía gestando desde los años cuarenta, y esta vez sin ningún tipo de limitación. The Rockefeller Report on The Americas [3] fue entregado al presidente Nixon luego de la gira por Latinoamérica realizada entre manifestaciones y protestas sociales que tuvieron su punto culmine en nuestro país. Así lo manifiesta el propio Rockefeller en su biografía: “El viaje final, que comenzó el 29 de junio, fue notablemente una malvenida.” [4]

No sorprende en absoluto que, en la introducción del reporte, un exultante Nelson Rockefeller se dirija a Nixon como “el líder de la nación más poderosa del mundo”. Hasta aquí, el tono del informe no revelaría lo que sí encontramos a través de los registros fílmicos de noticieros, los diarios y hasta incluso la propia biografía de Rockefeller, editada en 2014. Pareciera que su máximo anhelo era mostrar una Latinoamérica acorde al plan de Nixon, donde se obedecería su política exterior sin poner obstáculo alguno.

Juan Carlos García

Pero ¿qué podría haber sucedido en Buenos Aires para espantar al incansable conquistador Rockefeller?

Los titulares de los diarios del 1 de julio de 1969 refieren que a su arribo el gobierno de Onganía había declarado el estado de sitio[5]. Mientras que Rockefeller cita haber escuchado las balas que mataron a Augusto Vandor al mismo tiempo en que el Presidente Argentino lo recibía en la Casa Rosada, en la ciudad de Buenos Aires artistas convocados por la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos lo recibían bajo la consigna Malvenido Rockefeller: una exhibición que fue levantada por la policía el mismo día de su inauguración y en la cual se presentaron afiches originales de destacados referentes como León Ferrari, Carlos Alonso, Antonio Berni, Juan Carlos Castagnino, Juan Carlos Distéfano, Ricardo Carpani, Luis Felipe Noé, Jorge de la Vega, Diana Dowek, Rómulo Macció y Margarita Paksa, entre otros.

 

Pero ¿qué sucedía en las calles de la Argentina en los meses previos al arribo de Rockefeller?

Según Natalia Vega, Dra. en Ciencias Sociales “…el año 1969 fue para el movimiento estudiantil y el movimiento obrero ―así como para el frente antidictatorial en general― un año de intensas luchas, masivas movilizaciones, y también, de feroces represiones que culminaron con nuevos asesinatos de manifestantes a manos de las fuerzas policiales o del ejército…” [6] Vega señala que la estadía de Rockefeller en Argentina duró algo más de 30 horas, pero la movilización que su visita generó antecedió a su arribo. Estudiantes, trabajadores, diversos partidos políticos, organizaciones revolucionarias, artistas plásticos e intelectuales de Capital Federal, La Plata, Córdoba, Tucumán, Corrientes, Rosario, Paraná, Santa Fe, Mendoza y varias zonas del Gran Buenos Aires llevaron adelante protestas que costaron vidas, causaron heridos, detenidos y la intervención de varios gremios.

Rosario y Córdoba tuvieron ambas sus “azos”, mientras que Santa Fe tuvo como protagonista principal al movimiento estudiantil universitario. Esto último guarda particular relación con el texto de la carta convocatoria que realizará la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos [7] donde los firmantes señalan: “…Pintores de la Argentina participamos en la resistencia al norteamericano con esta muestra que dedicamos a los gremios, a los estudiantes; y a todas las fuerzas que en América Latina luchan por su liberación…”

En una nota aclaratoria, Vega hace mención a una publicación de Gregorio Selser donde el periodista e historiador argentino plantea que el objetivo último de los viajes de Rockefeller era recolectar la información necesaria para encarar el diseño de un nuevo proyecto que reemplazara a la fracasada Alianza para el Progreso que había sido lanzada por Kennedy, pero que Nixon nunca reeditó ninguna nueva Alianza y que el “Informe Rockefeller” solo sirvió para engrosar las ya nutridas filas de la bibliografía existente sobre la problemática latinoamericana [8].

Esto último guarda total coherencia con los antecedentes del trabajo que Rockefeller venía realizando desde 1940 en la American Social Surveys Inc. Avanzando en su análisis, Selser menciona al Profesor de la Universidad de New York James Petras, quien en 1991 reconocía que “lo mismo en Brasil que en Venezuela, Jamaica, Colombia, Perú y Argentina, se trata de una neoliberarización sin ningún flujo real de nuevos capitales, sino de pillaje liso y llano, de tomar sin dar, sin principio alguno de reciprocidad. Estados Unidos no ve a América Latina como un igual económico sino como a alguien de quien aprovecharse, en función de sus propias necesidades, no es una relación igualitaria”.

Esta visión ―décadas después de los hechos que nos ocupan― no difiere en absoluto de lo que estudiantes y gremialistas vislumbraron en los meses previos a la visita de Rockefeller y que los llevó en distintos puntos del país a manifestarse activamente. Un dato no menor es que la visita coincidió con el tercer aniversario del golpe de Estado liderado por Onganía, algo que habla a las claras del poco tino de quien organizó el viaje o de lo poco que les importaba realmente el tratar con un presidente de facto.

El órgano oficial de la CGT de los argentinos [9], a cargo del artista Ricardo Carpani, publicó una carta abierta bajo el título “El extranjero indeseable” donde mencionaba que se aplicaría la “ley” de expulsión de extranjeros el 29 de junio de 1969, día en que pisaría suelo argentino Nelson Rockefeller, propietario de la Standard Oil-Esso, del Chase Manhattan Bank, de Minimax, de Crecinco, Ibec y otros centros de conspiración contra la paz y la felicidad del pueblo argentino. En la misma edición, un artículo hablaba en particular sobre el “Monopolio de Supermercados” que se habían visto favorecidos por desgravaciones impositivas, franquicias aduaneras, crédito barato, facilidades de equipamiento y además estaban exentos de cumplir con las leyes de descanso dominical, sábado inglés y horario de trabajo. Por supuesto se mencionaba a Minimax -en parte propiedad de Rockefeller- como uno de los máximos beneficiarios.

En la madrugada del 26 de junio de 1969, de manera simultánea en distintos puntos de la Capital Federal y del Gran Buenos Aires, se hicieron estallar bombas incendiarias en trece sucursales de Minimax. Paralelamente, los estudiantes de todo el país comenzaban a tomar las calles. En la Universidad de La Plata, la Facultad de Filosofía de la UBA, las Facultades de Arquitectura y Urbanismo, la de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y la de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba algunos fueron desalojados, otros reprimidos y otros acordaron levantar las tomas con la policía. En Rosario, mientras los estudiantes convocaban a una asamblea, el partido comunista organizaba manifestaciones en las calles céntricas. A última hora, Raimundo Ongaro anunciaba un paro nacional de la CGT de los Argentinos para el 1° de julio en solidaridad con las demandas obreras y en repudio a la visita de Rockefeller.

Pese a las declaraciones de Onganía -quien había reunido al Consejo Nacional de Seguridad Interna para analizar los hechos subversivos- sobre lo inamovible de los objetivos de la Revolución Argentina; el día 27 en la Plaza de Once la FUA y la CGT de los Argentinos realizan un acto que terminó en una encarnizada represión seguida de detenciones indiscriminadas y la muerte de Emilio Jáuregui. [10]

Las manifestaciones estudiantiles en La Plata y Rosario fueron acompañadas de bombas de estruendo, bombas molotov y alquitrán. El día 28 encontró a Rosario con sendos atentados a las distribuidoras de Coca Cola y Pepsi. En Tucumán, un artefacto estalló en la General Electric. A pesar del cierre de las universidades, el 29 de junio hubo manifestaciones y explosiones en Córdoba, Rosario, Paraná y Mendoza. En la Capital Federal una marcha de silencio con cinco mil personas precedió el funeral de Emilio Jáuregui. Ese mismo día, por la noche, arribó al país Nelson Rockefeller.

El 30 por la mañana Onganía recibió al visitante en la Casa de Gobierno, mientras era asesinado Augusto Timoteo Vandor [11]. Por la tarde, Raimundo Ongaro ratifica el paro del 1 de junio y anuncia un homenaje para los trabajadores y estudiantes detenidos. Sin demora, el gobierno intervino los gremios afiliados a la CGT de los Argentinos y detuvieron a varios dirigentes. Al día siguiente sería decretado el Estado de Sitio. El paro se llevó adelante a pesar de todo.

Malvenido Mister Rockefeller es un hito histórico en la historia del arte argentino. Esta fue la primera y única vez en que los artistas dejaron de lado sus diferencias estéticas en pos de llevar adelante una manifestación a través de sus obras. Los afiches eran mucho más que el papel y la imagen impresa, eran una demostración de unidad y lucha. Eran la prueba de que los artistas en tanto personas no estaban ajenos a todo lo que sucedía en el país.

Prueba de ello es la entrevista que Julio Bárbaro [12] le realizó a Ricardo Carpani y a León Ferrari en su programa “La obra de Arte”. Allí ambos artistas coinciden en que Malvenido Mister Rockefeller fue un hecho extraordinario, ya que todos pertenecían a espacios antagónicos. Mientras que Carpani no dejaba de insistir en la banalidad del Di Tella y la arbitrariedad de Romero Brest, Ferrari le reconocía cierto mérito a este espacio de vanguardia para algunos de los artistas que allí trabajaron. Quizás haya sido el tono conciliador de Ferrari mantenido durante la entrevista lo que obligó a Carpani a reconocer que para concretar Malvenido fue necesario un coincidir de todos los que habían discrepado antes.

Pero para coincidir, primero fue necesario que los artistas que participaban en el Di Tella se revelaran contra el Instituto y se preocuparan por la función social del arte. Y esto tuvo lugar por el gesto conciliador con que León Ferrari acercaba a sus compañeros del Di Tella con los artistas plásticos. Paralelamente, el Movimiento Espartaco había decidido su disolución atenta a que los objetivos que los convocaban como grupo, pasaron a ser los mismos que los de la mayoría de sus colegas: “si una finalidad es común, sus componentes deben integrar esa comunidad mayor” [13].

Y esto de cierto modo impulsó la Lista Blanca -ganadora de las elecciones en 1968 en la SAAP- donde muchos de sus candidatos habían integrado el Movimiento Espartaco. Como explicaba Carlos Sessano: la SAAP tenía prestigio y era una plataforma ideal desde la que moverse, espontáneamente, se parece bastante a un movimiento, ahora sin nombre, no había dogmatismo, una actitud colectiva beligerante nos unía la violencia y el anti-oficialismo” [14].

En una entrevista del diario Página 12 [15] Diana Dowek manifestó: “…era la época de la dictadura de Juan Carlos Onganía, pero, no obstante, los artistas plásticos realizábamos acciones, varias muestras, una mítica: Malvenido Rockefeller, en ocasión de la llegada de Nelson Rockefeller al país, contra la censura; una movilización en la calle Florida con los retratos de Juan José Cabral, Adolfo Bello, Luis Norberto Blanco y Santiago Pampillón, estudiantes asesinados en Corrientes, Rosario y Córdoba. Cada uno llevaba un retrato de ellos y los tiramos en la calle, como un acto relámpago…”

Esta muestra mítica según Dowek, parece no tener el mismo tenor para Luis Felipe Noé quien es su libro “Cuaderno de Bitácora” [16] expresa: “…“En 1969 llega Rockefeller al país y la Sociedad de Artistas Plásticos organiza una muestra llamada Malvenido Rockefeller que dura poco tiempo por razones de prudencia”. Las referencias a Malvenido no abundan en los textos de arte contemporáneo, quizás porque muchos de sus protagonistas no han llegado a manifestarse o porque ya de por sí es muy pobre la investigación que se realiza actualmente en el ámbito del arte argentino.

Alberto Cedrón

¿Pero qué pasaba en otras latitudes mientras en Latinoamérica crecía una ola de repudio a la visita de Nelson Rockefeller?

En Sudáfrica, los artistas se autoconvocaban para luchar en contra del Apartheid utilizando como medio de expresión los afiches. Muchos de ellos eran reprimidos o asesinados por la policía durante las manifestaciones, pero eso no detuvo el valioso trabajo del colectivo que conformaron artistas y activistas bajo el nombre Medu Art Ensemble. [17] A diferencia de lo efímero de la unión de los artistas que concretaron Malvenido Mister Rockefeller, los sudafricanos se mantuvieron unidos durante algo más de dos décadas. Sus afiches se caracterizaron por imágenes revolucionarias y slogans contundentes. Imagen y palabra movilizaron a los ciudadanos a luchar contra las injusticias sociales animándolos a conformar una red solidaria e identitaria. Actualmente, en el Chicago Art Institute,[18] tiene lugar la primera exhibición homenaje a este colectivo artístico. Sus organizadores señalan que lo significativo del Medu Art Ensemble es el modo en que esta oposición creativa transformó la cultura de resistencia en África hasta alcanzar la caída del Apartheid [19]. Es decir, que se atrevieron a soñar que era posible y lo lograron.

Otro ejemplo de lucha de artistas que se unieron para señalar, actuar y que lograron triunfar es el reciente caso encabezado por la artista Nan Goldín, quien llevó adelante su reclamo en contra de la familia Sackler y su laboratorio productor de OxyContin: un opioide que ha producido solo en 2017 setenta mil muertes [20]. El colectivo de artistas conocido bajo el nombre P.A.I.N. logró que los museos del mundo retiraran el apellido Sackler de sus salas, a excepción del Smithsonian, cuyos directivos argumentaron que correspondía al padre de los actuales dueños del laboratorio y que, en el momento de efectivizar la donación, la familia no tenía ese tipo de industria.

El 28 de agosto de este año, la familia Sackler ofreció un arreglo económico a los millares de demandantes que, entre otras cosas, incluye hacerse cargo directa y personalmente de pagar tres billones de dólares en compensaciones, desvincularse de la producción de opioides y ofrecer los tratamientos que aún están pendientes de la aprobación de la FDA para todos los pacientes que así lo requieran. Así de inmenso es el miedo que los portadores del apellido Sackler tienen a perder su fortuna. Así de inmenso el poder de la denuncia sostenida por los artistas.

¿Qué pasa con los artistas locales? ¿Por qué hoy no coinciden todos ante las injusticias sociales que privan de futuro alguno a los argentinos y las argentinas?

En una reciente conferencia que tuvo lugar en Buenos Aires, el filósofo y sociólogo francés Gilles Lipovetzky señaló que nos encontramos atravesando el período de la Individualidad Hipermoderna: etapa que nos encuentra narcisistas y egocéntricos. Enfocados en la relación con el propio cuerpo y rindiendo culto a las selfies, la carencia de grandes utopías colectivas sin ningún ideal político capaz de dar esperanza ni hacernos soñar, muestran el triunfo del capitalismo del consumo.

Y, sin embargo, ¿por qué será que en 1969 se pudieron superar las profundas diferencias estéticas que separaban a los protagonistas de la escena local? ¿Cómo lograron unirse en un mismo punto ―Malvenido Mister Rockefeller― aquellos que estaban en la vereda del Di Tella con Romero Brest con los que estaban enfrente, es decir, los artistas comprometidos con la realidad social? Actualmente no es un Rockefeller quien nos visita: la cuestión cambia de nombre, pero no de intención. Por eso hoy le decimos Malvenido al FMI.

En su libro Salir del Fondo, el economista Esteban Mercatante cita la explicación resumida que ofreció Mauricio Macri de cómo su gobierno terminó en 2018 golpeando las puertas del FMI para intentar calmar la corrida cambiaria desenfrenada y evitar la cesación de pagos de la deuda pública [21] “Veníamos bien, pero pasaron cosas”. En el capítulo cuarto – “Macri al gobierno, el FMI al poder”- Mercatante señala el generoso apoyo financiero de U$S 57100 millones que sería desembolsado a lo largo del mandato y ofrecería a Macri el sostén para intentar una reelección. A la luz del resultado de las PASO, en las que el gobierno ha perdido ampliamente, la visita de los revisores del FMI no ha tenido el resultado esperado por Macri. Leyendo cada uno de los datos y el desarrollo de los acontecimientos, lo que nos ha tocado vivir a los argentinos en estos últimos años parece tratarse más de una película que de la vida real. Sin embargo, seguimos sin tener por parte de los artistas una señal contundente como lo hicieran los protagonistas de Malvenido Mister Rockefeller.

The Rockefeller Report on The Americas [22] fue el resultado de la gira que Nelson Rockefeller realizó junto a su esposa por los países sudamericanos y reúne en él la información obtenida luego de las reuniones que mantuvo con los presidentes de cada país. El informe tomó estado público cuando el diario The New York Times decidió editarlo por considerarlo un texto controversial, resultado de una misión no menos polémica. La introducción estuvo a cargo del periodista Tad Szulc, quien había actuado como cronista durante la Revolución Libertadora en 1955 y también anticipó en sus editoriales la invasión a Bahía de los Cochinos. Szulc hace mención al análisis, el estudio, la investigación, las encuestas, es decir, al modo en que Estados Unidos se había ocupado de América Latina a diferencia de cualquier otro lugar en el mundo. Y es exactamente eso: un estudio donde nos miraron con rayos X para determinar la calidad de vida, el desafío político y económico ante la libertad, la organización político-social y las políticas de desarrollo.

Pero no se detiene allí: a sus sugerencias y conclusiones suma una recomendación donde señala que ningún hombre se había sentido antes tan valioso ante el desafío de su propio tiempo y que el destino de determinar para sus contemporáneos un futuro digno a todos era realizable en una sociedad democrática libre “para nuestra nación, nuestro hemisferio y nuestro mundo”.

Giudith Sklar

A John Wayne no le habría salido mejor. Creemos que Rockefeller no se sacó las botas ni el sombrero en ningún momento. Ni cuando en Paraguay lo recibió la mayor manifestación de la historia, ni cuando en Buenos Aires los disparos y la intervención de los sindicatos sucedían al tiempo que recorría Avenida Alvear.

De hecho imaginamos que el gobierno de facto de Onganía actuó del mismo modo que los habitantes de Villar del Río, protagonistas del film Bienvenido Míster Marshall. [23] Dirigida por Luis García Berlanga en 1953, la película recorre las vicisitudes de un pueblo olvidado en una zona pobre de España cuyo alcalde recibe una gran noticia: serán visitados por los delegados del Plan Marshall [24]. Se suceden situaciones desopilantes, como encontrar a todos los vecinos del pueblo en fila frente a la iglesia para manifestar qué van a pedir: vacas, radios, ropa, semillas, arados, etc. Un productor de espectáculos que había llegado poco antes del anuncio al pueblo, les sugiere que lo tienen que embellecer, que tienen que vestir trajes típicos y que todo debe lucir próspero. Es así que viajan a comprar lo que no tienen y se endeudan para montar una escena digna de una zarzuela: con trajes, flores, luces y todo lo que una ciudad moderna debiera de tener.

Por supuesto, la misión del Plan Marshall nunca se detiene en el pueblo, como tampoco lo hizo en realidad ante la España empobrecida tras la Segunda Guerra Mundial. Bienvenido Mister Marshall es tan similar a la celebración que el gobierno de Mauricio Macri organizó para la reunión del G20 que casi no puedo creer que esto sea casual. Nosotros estamos hoy como esa España de Berlanga, casi igual que el pueblo de Villar del Río. La única diferencia es que no nos hemos endeudado para embellecer nada: aquí nos han endeudado para enriquecerse unos pocos.

Afortunadamente, muchos artistas se han interesado y han aceptado la invitación a crear afiches para la exhibición homenaje a la convocada por la SAAP en 1969. En ellos residen todas nuestras esperanzas estéticas, porque sabemos que lo que está sucediendo y lo que vendrá será tanto o más duro que lo que ya sucedió.

Los que trabajamos en la cultura carecemos de otras herramientas fuera de la creación. De modo que hasta que la muerte nos sorprenda seguiremos trabajando creativamente por consolidar una expresión artística que nos represente.

No podrán quitarnos la pulsión que el arte tiene en nuestras vidas. Por eso, ¡Malvenido FMI!


Referencias
[1] Georges Landes fue el representante en Argentina para The Export Information Bureau. 10 The Early Days of Survey Research in Latin America. José Luis Ortiz Garza.
[2] Gran parte de la documentación relacionada con American Social Surveys INC., la agencia establecida por Hadley Cantril y George Gallup para evaluar y llevar adelante las encuestas, se encuentra en la sección OIAA. Análisis realizados por Leonard Doob, experto en propaganda, se encuentran por ejemplo bajo el título “División de Planeamiento de Contenidos”.
[3] The Rockefeller Report on The Americas. The official report of a United States Presidential Mission for the Western Hemisphere, by Nelson A. Rockefeller. The New York Times Edition, Chicago Quadrangle Books, 1969
[4] On his own terms. A life of Nelson Rockefeller. The limits of Power page 552. Richard Norton Smith, Random House, 2014
[5] https://tapas.clarin.com/tapa.html#19690701
[6] Vega, Natalia – “Malvenido Mister Rockefeller”: Acciones de protesta en 1969, en Rojo y Negro Revista del Centro de Documentación y Estudios Sociales N°2, Santa Fe, 2011, pp. 4-11, ISSN 1853-404X. Edición en línea en http://www.narrativas-memoria.com.ar/, Septiembre 2012.
[7] https://icaadocs.mfah.org/icaadocs/ELARCHIVO/RegistroCompleto/tabid/99/doc/763721/language/es-MX/Default.aspx
[8] Selser, Gregorio (1993) “¿Hacia un nuevo concepto económico de Estados Unidos hacia América Latina? Entre la realidad y la fantasía” en Poesía y Cultura, primavera, N°2. Universidad Autónoma Metropolitana – Xochimilco, DF, Méjico.
[9] http://www.cgtargentinos.org/pdfs/num_47.pdf
[10] Emilio Mariano Jáuregui era periodista y un activo militante sindical que incluso llegó a ser Secretario General de la Federación Argentina de Prensa, cargo del que fue depuesto al ser intervenida la entidad gremial. Fue emboscado y asesinado por fuerzas policiales. Parcero, Daniel (2010) Trabajadores de prensa. Ladrilleros del periodismo. Editorial Corregidor, Buenos Aires.
[11] https://www.laizquierdadiario.com/La-muerte-del-Lobo-Vandor
[12] https://www.youtube.com/watch?v=ipacC8fV0H0
[13] Grupo Espartaco: Espartaco 1959-1968. Galería Witcomb, agosto 1968, Bs. As.
[14] El Movimiento Espartaco: Vanguardia, Arte y Política. Tesis doctoral. Eduardo Bute Sánchez de Hoyos. Dirección: Dr. Fernando Martín Martín y Dr. Rodrigo Gutiérrez Visuales. Universidad de Sevilla. Facultad de Geografía e Historia. Departamento de Historia del Arte. Sevilla, Noviembre de 2013.
[15] https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/6-31371-2014-02-18.html
[16] Cuaderno de Bitácora, Luis Felipe Noe
[17] Medu significa raíces en idioma Sepedi
[18] https://www.artic.edu/visit?lang=es
[19] Apartheid: sistema de segregación racial mantenido por Sudáfrica y Namibia hasta el año 1992
[20] https://www.clarin.com/sociedad/fuerte-analgesico-vende-argentina-afronta-demanda-masiva-muertes-unidos_0_w3TYvEnil.html
[21] Salir del fondo: la economía argentina en estado de emergencia y las alternativas ante la crisis. Esteban Mercatante, prólogo de Martín Schorr. Primera Edición. Buenos Aires, 2019, Presentación-página 11
[22] The Rockefeller Report on the Americas. The official report of a United States Presidential mission for the Western Hemisphere, by Nelson A. Rockefeller. Quadrangle Paperback. Quadrangle Books, Chicago, 1969
[23] https://www.filmaffinity.com/ar/film435869.html
[24] El European Recovery Program, nombre oficial del más conocido como Plan Marshall, fue un programa mediante el cual Estados Unidos, trató de facilitar la reconstrucción y recuperación de Europa tras la II Guerra Mundial. Se desarrolló entre los años 1948 y 1952. El plan, que tomó como nombre el del Secretario de Estado que lo diseñó, George Marshall, consistió en proporcionar ayuda por un valor superior a los 12.000 millones de dólares a los países europeos que sufrieron el conflicto
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