Nota editorial:

Esta es una traducción de un ensayo de Katherine Connell originalmente publicado el 6 de julio de 2018 para Another Gaze, un diario feminista de cine fundado en enero del 2016, creado para resaltar la inequidad de género de la industria cinematográfica y amplificar las voces de grandes, y con frecuencia, ignoradas cineastas que se identifican como mujeres.

Su publicación es gracias al permiso y entusiasmo de su autora y de Another Gaze. Su traducción fue realizada por Carolina Benalcázar, editora de Recodo.sx.

Ya que las palabras fandomqueerness mainstream conllevan un bagaje cultural muy específico, hemos decidido mantener el anglicismo.


En la primera mitad de Call Me By Your Name (2017) de Luca Guadagnino, toma lugar una conversación extremadamente codificada entre sus dos protagonistas: Elio Perlman (Timothée Chalamet) de diesisiete años y Oliver (Armie Hammer), un estudiante de posgrado mayor a él, que ha llegado a pasar el verano con la familia de académicos de Elio en el norte de Italia. Las miradas de deseo que Elio dirige a Oliver culminan en una sugerente conversación que, varios minutos más tarde en la película, llevará a su primer beso. Caminando alrededor de una estatua que conmemora la Batalla de Piave sucedida durante la Primera Guerra Mundial, Oliver, impresionado pregunta a Elio si hay algo que él no sepa. El diálogo que sigue va así:

ELIO: Si tan solo supieras lo poco que sé sobre las cosas que importan.

OLIVER: ¿Cuáles son “las cosas que importan”?

ELIO: Tú sabes qué cosas.

OLIVER: ¿Por qué me estás diciendo estas cosas?

ELIO: Porque pienso que deberías saber.

OLIVER: Porque piensas que debería saber.

ELIO: Porque quería que sepas.

Aquí, el deseo queer es codificado, escondido y confesado a través de una repetición ligeramente alterada y de una intuición que tanto Elio como Oliver comparten. Lo que Elio revela depende de una habilidad asumida (o añorada) de parte de Oliver para adivinar lo que está diciendo, a pesar de la increíble vaguedad de lo dicho. En la novela de André Aciman, en la cual la película está basada, lxs lectorxs saben exactamente las “cosas” a las cuales Elio se refiere en este diálogo. Setenta y dos páginas de la profunda e íntima exposición en primera persona de Elio meditando sobre la naturaleza ambigua de su relación con Oliver, establecen el alto riesgo que hay en esta conversación. A pesar de la conclusión a la que llega Elio, que es “mejor hablar que morir” – una frase que se convierte central en la adaptación de Guadagnino – es posible que en situaciones como esta, unx quizás solamente pueda hablar de manera extraña o críptica, con las esperanzas de que el deseado escucha sea capaz de desentrañar lo que está siendo realmente dicho. Para muchas personas queer, la familiaridad de esta escena es insólita: el intercambio entre Elio y Oliver delinea el conflicto entre la necesidad de expresar deseos queer, a la vez que los oculta; protegiéndonos, resistiendo a la hegemonía de la certitud, pero también buscando reconocimiento. En el libro, Elio reflexiona que “aún si no podría hablar la verdad, o siquiera dar indicios de ella… Podría jurar que yace alrededor nuestro, en la misma manera en que nombramos a un collar recién perdido al nadar”. Esto representa solamente una de las muchas descripciones bien escritas del tipo de lectura mental que deben hacer las personas queer.

Sin embargo, en la película de Guadagnino lxs espectadorxs están ampliamente excluidxs de conocer “qué cosas importan” a cada personaje. Carente de perspectiva en primera persona, el medio del cine (aún con voz en off) con frecuencia necesita que perdamos la calidad de interioridad propia a la novela de fuente. La actuación monótona y plana de Armie Hammer es un bloque adicional para una expresión abierta del peso emocional e incorporado de esta conversación. La exigencia de este intercambio en lxs espectadorxs implica que realicen un gran esfuerzo para acceder a su contenido. Mientras que esta labor interpretativa puede ser productiva para públicos no-queer, rompiendo con formatos narrativos familiares, la actuación de Hammer – el equivalente teatral de un retroceso – es tan opaca que también bloquea puntos de acceso privilegiados para espectadorxs queer.

Las conversaciones e interacciones entre Elio y Oliver son evocadas vívidamente en la narración de la novela, cualidad que le entrega al libro una intimidad potente y melancólica. Por el contrario, como ha mencionado Richard Brody, “lo que [Elio y Oliver] se dicen el uno al otro apenas se ve o se escucha” en la pantalla. Al final de la película, cuando el diálogo de Oliver – “Lo recuerdo todo” – es dicho a Elio por teléfono, a lxs espectadorxs se les pide implícitamente que recuerden la totalidad de su relación en pantalla. ¿Qué exactamente está contenido en este “todo” que Oliver está invitando al público a recordar? ¿Las dificultades y triunfos sentidos a plenitud de “las cosas que importan” en las relaciones queer – o algo estilizado, distante y desapegado?  

Considerar “lo que importa” en un film queer está en el corazón de la crítica que rodea a Call Me By Your Name. El film ha disfrutado de éxito mainstream; como aspirante para un número de premios importantes que incluyeron el galardón del Oscar a Mejor Guión Adaptado, es entonces un poco irónico que Call Me By Your Name encuentre sus problemas más grandes en su adaptación. Mientras que la novela de Aciman es explícita en su descripción del sexo entre Elio y Oliver, los encuadres que Guadagnino hace de las escenas de sexo son todo lo opuesto. La palabra “verga” es ubicua en la novela, pero la verga y sus contrapartes, desafortunadamente, no aparecen en el film. Mientras que esto podría ser excusable si Guadagnino fuera un director más pudoroso, lxs espectadorxs que han visto más de su reciente obra, especialmente A Bigger Splash (2015) y I Am Love (2009), saben que el erotismo es un tema central en estas películas, que exploran ampliamente las estéticas erotizadas del cuerpo (heterosexual) desnudo comprometido y deseoso. Una de las primeras escenas de A Bigger Splash muestran tomas de Tilda Swinton y Matthias Schoenaerts acostadxs desnudxs al pie de una piscina, en la cual posteriormente tendrán sexo, con el agua reluciendo de sus cuerpos. Lxs personajes con frecuencia tienen sexo de maneras creativas (en una playa de lodo, agarrándose del techo) y la película se humedece de erotismo desnudo: los cuerpos se extienden sobre rocas calientes, pezones se aparecen por entre bralettes y penes cuelgan al borde de la piscina. Es sorprendente, entonces, que en Call Me By Your Name, el sexo es suavizado hasta el punto de ser estilizado o dependiente del cliché: en un film que se supone que debe tocar los tiernos dolores y las específicas realidades de una persona – Elio – entrando en su queerness a una joven edad, eso solamente puede ser una negación del cuerpo.

El gran tema entre los críticos de Call Me By Your Name, es que su trabajo de cámara evita mostrar el sexo entre Elio y Oliver, al ser indulgente a las comodidades de un mainstream heteronormativo, de manera muy discutible. El film no contiene desnudez masculina y el trabajo de cámara expurga las escenas de sexo entre Elio y Oliver, limitando su enfoque al rostro o flotando fuera del lugar del sexo gay, y hacia temáticas más benignas como el paisaje. Estilizar y censurar el sexo gay de esta manera tanto silencia el contenido explícito, como imita la aversión del ojo humano. Esta técnica aversiva puede interpretarse como proteccionista, y en el peor de los casos, puede satisfacer los impulsos homofóbicos del cine mainstream. En mis propias conversaciones sobre el film, lo mejor que he podido extraer es un análisis de D.A. Miller que ingeniosamente categoriza a Call Me By Your Name como un “film gay mainstream”. El trabajo de cámara del film, lo que Miller nota como una gran fuente de halago para Call Me By Your Name, es también la razón por la cual no es una película queer políticamente destacable. La decisión que Guadagnino toma de no mostrar sexo gay explícitamente, aleja al público de una confrontación con lo que Miller describe como “el desagradable espectáculo de sangre, mierda y dolor que es la iniciación del ano deseoso de Elio”. Esta omisión es doblemente decepcionante al considerar lo maravillosamente bien que está escrito el sexo en la novela de Aciman, con exactamente ésta atención a la poética de las vísceras. La ausencia de sexo en la película podría excusarse como parte de los desafíos de la adaptación, donde mucho debe ser condensado o excluido del texto de fuente, pero el cine queer – como sea que pueda ser definido – debe utilizar las posibilidades (más que las limitaciones) que permite el cine para desafiar a sus espectadorxs formalmente e ideológicamente. Mientras que la representación en pantalla de personajes queer ha aumentado en el cine Anglo-Americano – aunque, de manera notable y problemática solamente son hombres blancos gay y cisgénero – es peligroso dejar al público únicamente con la impresión de que la experiencia de Elio y Oliver, como es visualizada por Guadagnino, sea un lugar común. En otras palabras: lxs queers tienen un amplio espectro de cuerpos y tienen sexo en una gran variedad de formas. Al público se le debería pedir contemplar, más que ignorar estas experiencias e interacciones encarnadas.

La noción de que Call Me By Your Name está evitando algo más explícito para atraer a un mainstream heteronormativo se confirma por el desdén del escritor James Ivory hacia la falta de desnudez del film – que él describe como un retrato “falso” de una relación gay – a pesar de haberla incluido en el guión original. Lo que hace peor a esta omisión es el intento que hace Guadagnino de justificar un obstáculo técnico – las cláusulas de desnudez en los contratos de los actores principales – como un rasgo artístico que funciona para establecer el “tono” que, de cierta manera hace más en la forma de hacer sentido de lo queer para un público que, en las palabras de Guadagnino, puede “completamente confiar en el viaje emocional de estas personas y sentir el primer amor”. Lo que se le escapa a esta declaración es que el viaje emocional no se detiene cuando ya no hay ropa o cuando se tiene sexo anal. Guadagnino revela, en cambio, su preferencia por contar una historia “más segura” que prioriza un amor idealizado y casto, por sobre otras experiencias queer más complejas.

En los momentos eróticos de mayor intensidad, la cámara de Guadagnino se aleja de los cuerpos de Elio y Oliver para enfocarse, en cambio, en árboles crujientes o un estanque cercano. No es solo que esta maniobra hace eco de clichés retóricos utilizados en las novelas de romance de los años sesenta cuando se escribía sobre sexo, porque no hay un tratamiento profundo sobre el mundo natural más allá de su estatus como un escenario soñado para esta historia de amor, sino que es aún más injustificado. Si Guadagnino hubiera establecido un vínculo entre materia biosférica, el cuerpo humano y lo queer, yo estaría – francamente – pegada a la pantalla paneando con la cámara estas escenas de sexo, pero aquí el mundo natural es simplemente una pintoresca fantasía: brillante, suave, receptiva y amigable. Al inicio del film, la historia es ubicada en un lugar no especificado con textos caligráficos: “en algún lugar del norte de Italia”. Y aunque nos indican el año (1983), hay un rechazo desde el inicio de enraizar a este mundo diegético y la relación que contiene, en cualquier otra cosa que no sea un paisaje onírico. Este dispositivo tiene su utilidad en el cine surreal, especulativo o experimental, pero en Call Me By Your Name funciona para idealizar más y des-realizar la existencia queer. Como esta narrativa no está arraigada en la realidad, el público puede escoger no aceptarla.

En una escena en la que Elio y Oliver viajan a Roma antes de la partida de Oliver, ambos hombres corren por un parque natural aislado cerca de una cascada. Mientras una larga toma de los dos hombres se disuelve a una de la gruesa cascada cayendo a una piscina abajo, el público tiene las pistas que apuntan al hecho de que probablemente descansan de tener sexo. Aquí la naturaleza ni siquiera es símbolo: es un juego de palabras, una máscara para lo que realmente está sucediendo debajo de la cascada y no se está mostrando. El sexo gay se convierte en una broma visual – algo especialmente barato en un film que consistentemente se rehúsa a visualizarlo en una forma multifacética.

Quizás la oportunidad más desperdiciada en Call Me By Your Name es la ahora mitificada “escena del durazno” donde Elio se masturba al rozar, penetrar y eyacular en un durazno (del cual Oliver muerde un pedazo después). Este pasaje en la novela presenta una multitud de posibilidades para un momento significativo de erotismo transgresor en el film. En pantalla, Elio hunde sus dedos en el durazno, lo abre y quita su semilla en una serie de maniobras que hacen salpicar jugo de durazno por todo su pecho. Después desliza el durazno por todo su pecho hasta su entrepierna, donde desabotona sus shorts y lo desliza por debajo. En lugar de quedarse aquí, la cámara se retira hacia arriba a un primer plano mediano del rostro de Elio. Es una vez más el recorte y encuadre característico de la cámara que lleva a nuestra mirada lejos de la actividad que sucede en la ingle o del semen solidificándose en el durazno post-coital. Piezas explícitas de diálogo o sonido pudieron haber sido utilizadas para compensar la imposibilidad técnica de la desnudez, pero esta posibilidad es ignorada, y Guadagnino una vez más rechaza la visceralidad queer.

***

La convergencia del fandom en Tumblr trata de resolver los problemas del trabajo evasivo de cámara de Guadagnino. Lxs fans siempre han encontrado formas de reconstruir material de fuente en formas creativas: desde crear fanfictions o vídeos que con frecuencia se enfocan en reescribir o recortar una fuente fílmica para resaltar y extender la presencia de las relaciones queer subtextuales entre personajes (una práctica referida como slash), o en reescribir las narrativas de personajes queer existentes, para que su historia sea contada de manera diferente. En estas maneras, las prácticas de fans se re-enfocan en lo queer de una fuente original en la cual, como en Call Me By Your Name, pueda estar ausente o sumergido. GIFs cinemáticos que hacen bucle y animan contenido desde una fuente fílmica o televisiva han sido un método duradero para apropiarse y resignificar contenido mainstream entre fans. Esta acción es vista por Melanie E.S. Kohnen como “transformativa”, especialmente ya que Tumblr provee un foro para la “exploración de identidad queer” ubicada “lejos de los ojos de la industria”. Los GIFs actúan como medios para posicionar el contenido de la fuente original en un contexto diferente, y por lo tanto resaltan o revelan algo de manera subversiva – en este caso, el sexo gay – que la fuente original no buscó promover.

Cuando, como ha sido discutido, las intensidades de lo queer son filtradas o mitigadas a través del cine y la televisión mainstream, el aparentemente pequeño acto de la creación o repartición de un GIF es un acto poderoso de crítica cinematográfica. Michael Newman ha propuesto que “los GIFs están entre los formatos más ideales de ilustración de crítica de cine, permitiendo una nueva forma de citación de la imagen en movimiento”, permitiendo a lxs fans citar este material de fuente en una multiplicidad de nuevos contextos, con frecuencia reescribiendo el significado “original” de una película. A veces los GIFs de Call Me By Your Name tomados por fans, están acompañados por líneas de diálogo, citas, letras de canciones o subtítulos que permiten a lxs espectadorxs extraer un nuevo significado del film. Por ejemplo, una toma de Call Me By Your Name brevemente da al público un vistazo sugestivo a las nalgas desnudas de Elio mientras entra al baño para cambiarse de traje de baño para nadar con Oliver. En relación al tratamiento que hace el film del cuerpo desnudo, este momento pasa extremadamente rápido. En el GIF correspondiente, Elio camina adelante en una moción que revela su trasero en un circuito eterno, extendiendo nuestra visión del cuerpo gay desnudo que es tan evitado en el film. Otros ejemplos ponen en bucle los roces de piel con piel, la mano de Oliver rastreando el pecho desnudo de Elio, a noventa grados de su tetilla. O de Elio sin camiseta montando a Oliver, que se inclina hacia arriba para besar su pecho. O uno de los mejores: Elio lentamente y lánguidamente pasando su lengua por la quijada de Oliver en repetición. Estos GIFs se apropian de las estrategias de cortar, recortar y encuadrar utilizadas por Guadagnino para reducir la queerness del film y utilizar las mismas estrategias para re-enfocar la atención hacia el cuerpo y el sexo queer. Mientras que las comodidades normativas proporcionadas por las realidades ilusorias del cine narrativo han sido bien teorizadas, los GIFs contrastantemente alteran el flujo de la narrativa al aislar pequeños clips. En estos momentos, lxs espectadorxs de los GIFs deben confrontar al film en nuevas maneras. En estos contextos, estos GIFs también producen respuestas táctiles en lxs espectadorxs. La técnica deambulatoria de la cámara de Guadagnino previene a lxs espectadorxs de sentir el sexo queer a lo largo del film, pero los GIFs funcionan para asegurar que nosotrxs sí, al regresar al cuerpo con un enfoque y una intensidad regenerados. Imagina un GIF del momento en que Elio se desabotona sus shorts y coloca al durazno debajo de su cintura. En lugar de que la cámara velozmente regrese a su rostro, este GIF podría incesantemente regresar a su entrepierna: una y otra vez, una y otra vez.

Los componentes visuales del fandom facilitan la creación de un espacio donde lxs fans puedan percatarse de lo que quieren y necesitan de un film. Los GIFs han proporcionado una manera a lxs fans – muchxs de lxs cuales conectan con Call Me By Your Name y muchxs de quienes son queer – a tomar esas “cosas que importan” del film, y archivarlas en comunidades queer y lejos de las conversaciones y lecturas mainstream. Unx debe salir a la cacería de los GIFs que quiere para encontrarlos, y con frecuencia la actividad de mirar reencuadra al film (de manera literal) en formas que son sensuales y transgresoras. Estos clips reconfigurados y hechos bucle presentan formas en las cuales una narrativa fílmica puede ser desestabilizada, esculpida y cambiada. En estos espacios dominados por GIFs, Call Me By Your Name se hace tan queer como debió haber sido en primer lugar, a través de bucles que expresan amor por el film y la necesidad simultánea de ver más. Al cruzar Tumblr he encontrado mucho para suavizar mi rechazo crítico de Call Me By Your Name: GIFs que evocan la ternura de un film frustrado, perdido – un film que tanto quería vivir cuando entré a la sala de cine.


Referencias:

1. Andre Aciman. Call Me By Your Name. Farrar, Strauss and Grioux, 2007, 72.

2. Richard Brody. “The Empty, Sanitized Intimacy of ‘Call Me By Your Name.’” The New Yorker, 28 Nov. 2017. Accessed May 2018.

3. D.A. Miller. “Elio’s Education.” The Los Angeles Review of Books, 19 Feb. 2018. Accessed May 2018.

4. Ibid.

5. Tolly Wright. “Screenwriter James Ivory Wanted Full-Frontal Nudity in Call Me By Your Name.” 28 Mar. 2018

6. Luca Guadagnino quoted in Ibid.

7. I have made the decision not to link to GIFs from specific Tumblr accounts, as to protect the privacy of fan activities. This being said, they are incredibly easy to find via Google or typing the film’s title into Tumblr’s search function.

8. Melanie S. Kohnen. “Tumblr Pedagogies.” A Companion to Media Fandom and Fan Studies, edited by Paul Booth, Wiley, 2018, pp. 351-369.

9. Michael Z Newman. “GIFS: The Attainable Text.” Film Criticism, vol. 40, no. 1, 2016, R1-R7.

10. For more on queer haptic cinema see Davina Quinlivan, “On How Queer Cinema Might Feel.”Music, Sound, and the Moving Image, vol. 9, no. 1, 2015, 63-77.

11. See Simon Ofield. “Cruising the Archive.” Journal of Visual Culture, vol. 4, no. 3, 2005, 351-364.

Licencia de Creative Commons

Mapa del sitio - Estamos en Facebook // Instagram // Vimeo //                      © Rengelismo