Ver las curvas en los tubos dando forma a letras o figuras. La luz de lo original pero asignada a negocios antiguos. Una especie de novedad caduca. De desarrollo del pasado.
De alguna manera en Quito se han vuelto a poner de moda, o más bien es una moda que nunca se logró ir por completo. El neón sigue siendo signo de ciudad, de prosperidad, de anunciantes llamando clientes. Pero también es la caída, los neones apagados, los negocios vacíos y obsoletos queriendo aun permanecer a flote. La prosperidad y la pérdida. Los avances y el pasado. La ciudad marcada por su memoria.

Recuerdo cuando era pequeño y veía las calles o casas iluminadas por estos rótulos. Uno en particular: el de Ñucanchi Peña, un sitio tradicional de la capital. Lo veía casi a diario, pues mi familia vivía cerca y pasar por ahí era común. Unas cuadras no tan arriba había un rótulo que solamente decía: NEÓN. Hasta ahora existe, pero ya no lo prenden, en su lugar se ha colocado otro rótulo más moderno con luces led. Una pena. Lo podía ver desde mi terraza en las noches, siempre pensé que era el sitio oficial, algo así como la casa del neón.
Más tarde surge mi interés por la fotografía, tomaba fotos de lo que veía y lo que me gustaba: paisajes, casas, personas, objetos. Y aunque no me daba cuenta, la luz seguía siendo importante para mí.

Jugar con las fotos es jugar con luz. Y luego, estudiando publicidad, entendí que los rótulos, vallas, y paletas luminosas también juegan con la luz.
El resto vino facil: fotografías de rótulos neón. Empecé subiendo fotos al instagram, y ahora tienen su propia cuenta @neonuio . También he creado este mapa, que de alguna manera construye otra historia de la ciudad. Una íntima por mi relación por la luz pero también una compartida que cuenta un recorrido de la historia por la ciudad.

 

Si quieres seguir viendo el trabajo de Guillermo haz clic aquí. 

Licencia de Creative Commons

Mapa del sitio - Estamos en Facebook // Instagram // Vimeo //                      © Rengelismo